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Diez años de Maduro en el poder: falta de legitimidad política y un desastre económico

Desde que asumió formalmente la presidencia del país, la economía ha reducido el 80% de su tamaño y los presos políticos han aumentado hasta superar los 300 entre civiles y militares.

Hace 10 años Nicolás Maduro juró el cargo de presidente de la República de Venezuela luego de haber sido electo cinco días antes y haber ganado por la mínima sobre el abanderado opositor Henrique Capriles.

Fue un momento simbólico importante para quien entonces luchaba por tener legitimidad como heredero del fallecido Hugo Chávez. Aquel 19 de abril de 2013 recibió la banda presidencial directamente de la hija de Chávez.

Ahora en 2023, Nicolás Maduro lleva una semana recordando aquel triunfo electoral, casi ignorando que en 2018 fue ratificado en el cargo en unos comicios considerados ilegítimos por la oposición y buena parte de la comunidad internacional.

Fueron diez años en los cuales la economía ha reducido el 80% de su tamaño, los presos políticos han aumentado hasta superar los 300 entre civiles y militares, con una hiperinflación que abarcó casi la mitad de ese tiempo y con más de 7 millones de venezolanos migrantes y refugiados, además de alianzas rotas con sectores de la izquierda y del propio chavismo que le reclaman supuestas decisiones reaccionarias.

En 2023, Maduro sigue aspirando a tener reconocimiento. Por eso ha pedido que la cumbre sobre Venezuela convocada por el presidente Gustavo Petro de Colombia apunte al levantamiento de sanciones internacionales contra su gobierno; mientras la oposición reclama elecciones democráticas y observables y regreso a la mesa de negociación instalada en México que quedó congelada en noviembre pasado.

Entretanto, Henrique Capriles hace campaña para volver a enfrentar a Maduro en las urnas en 2024 afirmando que 10 años después quiere derrotarlo de una vez por todas.