Curicó Unido dió el campanazo y toma aire a costa de Ñublense

En una nueva edición del mal llamado “Clásico del Odio” contra Ñublense, en la que ambos arrastraban sequías de triunfos, fue el equipo de la banda sangre quien se quedó con un duelo de necesitados.

CONCEPCIÓN: La “epidemia” del Hongo de la Chépica que afecta a muchas canchas del fútbol chileno, no dejó exento al Nelson Oyarzún, por lo que, por miedo a que los de la Conmebol los mande a Santiago a jugar la Libertadores por eso, Ñublense optó por recibir a su mas odiado rival en el Ester Roa en la capital biobense.

Sin embargo a pesar de que ambos eran equipos coperos, su presente es prácticamente opuesto al del año pasado, cargando cada uno con una racha de 5 partidos sin vencer. 5 también eran los partidos en que Curicó llevaba sin poder vencer a los diablos rojos.

Con 2500 forofos rojos autorizados, con visitantes vetados por temor a que se explote otra “Guerra de los Balcanes” en la autopista del Itata, ambos planteles visiblemente debilitados buscaban salir del riesgo de descenso. Jaime Garcia estaba suspendido por la bronca de hace dos semanas en el partido con Católica, mientras que Damian Muñoz que mostraba muchos cambios con respecto a partidos anteriores y con los rumores de Box Spring aún rondando en la prensa partidaria.

Omar Merlo, Tobias Figueroa y Jason Flores, duramente destruidos por los periodistas curicanos por no cumplir las expectativas, tomaban la titularidad debido a las lesiones de titulares como Barrera, Lara o Coelho. El primer tiempo era parejo en chances, mientras Caroca ensayaba un cabezazo que se iba desviado, por el otro lado Tobias Figueroa estrellaba un balon en el palo tras gran pase de Leiva

A los 27 llegarian las primeras emociones cuando de un corner de De la Fuente, conecta de volea Figueroa que da en el muslo de Merlo, ante la inexistente reacción de Nicola Perez, era el 1-0 del equipo curicano, de la mano de dos cuestionadisimos jugadores que acallaban las críticas de la prensa local.

La ventaja tortera eso si no iba a durar dos minutos, luego de un torpe penal de Sandoval a Rivera, que el Pato Rubio convierte en gol, imponiendo tablas nuevamente.

El segundo tiempo se mantuvo la paridad en el trámite, pero lentamente, fue el cuadro visitante quien agarra mejor momentum, la dupla Nadruz-Sandoval empezó a manejar los tiempos y dominar a los volantes ñublensinos, en esas toletoles se forjó la jugada que marcó el trámite del partido, cuando un fuerte encontrón de Nadruz con Henriquez marcó un scrum de proporciones, es ahí cuando los hinchas chillanejos lanzaron a Franco Bechtholdt una de las famosas sopaipillas XXL de la calle Tegualda, lo que calentó mas los ánimos. Afortunadamente el trencilla Cristian Garay logró apagar el fuego le sacó el pebre al alimento lanzado.

Sin embargo como si no fuera suficiente las secuencias dignas de resumen navideño, un sorpresivo error del arquero Nicola Perez que le regalo una bocha increible a Jason Flores, acaba en el 73 en el 1-2. Noche para olvidar para el golero uruguayo, y tambien jornada de redencion para el formado en Union Española, que también tenia muchas bocas por tapar en el jornalismo curicano.

Los torteros ya en ventaja lograron neutralizar a su rival en los minutos restantes, como queriendo demostrar que todos los rumores emanados eran julerías, y darle un voto de confianza a su DT que caminaba en la Cuerda Floja. El final del partido fue una píldora de alivio para un plantel y cuerpo técnico que demostraron que el ambiente no era como se pintaba y ahora a aprovechar la para de tres meses para seguir trabajando con tranquilidad. Tranquilidad que ahora no la tiene Ñublense, que con la libertadores ahora a la vuelta de la esquina, el ambiente es desolación y escepticismo en tierras longaniceras